La vida no se mide en minutos se mide en momentos.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

martes, 11 de abril de 2017

Dia 56: Romeo, Julieta y el corazón de cristal.

Creo que hoy es un día perfecto para hablar de esta historia. El sol y el sonido de las olas lo envuelve todo, y hace que las palabras fluyan sobre el teclado suavemente.

Este relato comienza de una manera un tanto peculiar, diríase que hasta surrealista. Hace unas semanas un paquete llegó a mi casa, su envoltorio marrón apagado no tenía escrito remitente alguno. Tan solo unas palabras...Para Rubén, el cuentacuentos. ¿Quién lo enviaría? Me pregunté intrigado, nadie sabe donde me escondo.

Al abrirlo comprobé que era una pequeña cajita con una serie de viejas cartas en su interior. Todas escritas por la misma mano y firmadas con una pomposa erre al final de cada misiva.

"El día que vi a Julieta por primera vez había luna llena. Para alguien atento a los pequeños detalles como yo, eso significaba que los de ahí arriba estaban de nuestro lado. Selene, la bella diosa lunar se alegraba de nuestro encuentro dándonos toda su luz. Así pude comprobar que su rostro, el de Julieta, era el más espectacular de cuantos hubiera visto hasta ese momento y que sus ojos, de mirada dulce y curiosa, transmitían una calidez que produjo que mi corazón se acelerara tan rápidamente que todo control de la situación me fue imposible."

Las cartas, escritas por alguien que se llamaba a si mismo Romeo, estaban llenas de un sentimiento tan fuerte que ni yo mismo, que hablo del amor a cada instante, pude comprender.

"¿Es real? ¿Julieta me ama? Esa cuestión me vino a la cabeza la mañana que desperté en su cama y ella cogió mi mano apretándola fuertemente contra su pecho. Sentí los latidos. Su corazón y el mio se habían unido en una resonancia perfecta aquel día en el que tras esos breves segundos me soltó de sopetón, te tienes que ir ya."

"Julieta me ha hecho prometerla mirando sus oscuros ojos que jamás la abandone, ocurra lo que ocurra nunca me dejes. Eso me ha dicho hace unas horas. Y sin embargo, hace unos minutos, me ha escrito en un escueto mensaje que no me quiere a su lado. El miedo atenaza su cuerpo, su alma, su corazón."

"¿Me estará mintiendo? ¿Será todo un engaño? Hoy era un día perfecto para pasarlo juntos. Ella, en cambio, ha preferido quedarse en su casa poniendo otra de esas excusas que me suenan a improvisadas. Tengo que limpiar."

"A veces me sorprende. Hoy me ha hecho el mejor regalo que nunca me hicieron. Sentados delante de una cerveza ha abierto su bolso y rebuscando en él de pronto ha sacado su corazón. Lo he hecho para ti. La miré a los ojos, alegres, con una ilusión que nunca vi en ella. En su mano reposaba un corazón de cristal rosáceo. ¿En serio lo has hecho tu misma? Si, me ha costado bastante. Su corazón venía acompañado por una pequeña llave. Cuidalo, mi corazón te pertenece Romeo. Me dijo ella mientras mis ojos humedecidos por la emoción no lograban retener un par de lágrimas que cayeron lentamente por mi mejilla."

"Tengo que admitir que estoy enamorado de Julieta y no se por qué. Ella me ha mentido, no me quiere. Es todo una burdo embuste para obtener lo que desea. Me siento tan engañado. El amor duele, encoje el alma y lo estruja de tal manera que ni todas las lágrimas del mundo pueden liberar tal congoja."

"Es tan difícil encontrar el amor que, pese a cada obstáculo que surja, lucharé por ella. Amo a Julieta. Eso es lo único que importa. Quiero pasar el resto de mi vida junto a ella y nada me lo impedirá. Ni sus miedos ni los míos. El amor verdadero merece eso y mucho más, no me cansaré de repetirselo. Julieta, por mucho daño que me hagas, la felicidad que siento a tu lado compensa cada segundo que he pasado llorando por ti."

"Hace media hora que he despertado nuevamente a su lado. Anoche se quedó dormida usando mi brazo de improvisada almohada. Estoy feliz. Soy el hombre más dichoso del planeta. Yo apenas he dormido escuchando su respiración, rodeandola con el otro brazo que tenía libre y notando su corazón. Oliendo su pelo. Miles de sentimientos se agolpan en mi alma. No deseo pasar ni un solo minuto lejos de ella, la echo ya de menos y hace unos instantes que nos dimos el beso de buenos días."

"Se aleja. Cada noche que paso a su lado me pide que le jure que jamás la deje. Julieta, le digo sinceramente en cada una de esas ocasiones, nunca me iré de tu lado.
Luego ella pasa días sin dar signos de vida. ¿Me estará engañando? Mis dudas martillean mi mente, ¿realmente me quiere? ¿o es tan cobarde que no quiere luchar por ser feliz?"

"La cuerda se tensa. Quiero verte. Necesito hablar contigo mirando tus ojos, le pido a Julieta. Romeo, no me apetece ahora. No quiere enfrentarse a sus miedos, nuevamente, pero la obligo a hacerlo. Voy a tu casa, le digo.
Dando un paseo le ruego que me diga lo que siente. Te quiero, Romeo. Pero me asusta que las cosas puedan no salir bien. La miro impotente, con rabia. Mi voz tiembla. Esta hipotecando una posible historia de amor, quizá igualando la de los Capuleto y Montesco con un final mucho más feliz, por no querer averiguar donde conduce todo este asunto. ¿Y si eres realmente el amor de mi vida?
Lo siento Romeo, no puedo. Tengo miedo. Mucho miedo.
Entonces le di el abrazo más largo que pude soportar sin derrumbarme. ¿Por qué? ¿Por qué el amor no triunfa como en los cuentos que solían narrarme de pequeño?
Segundos después dejé a Julieta delante de su casa. La observaba a unos metros, ella se giró unos instantes y me dijo adiós con la mano, devolví su gesto viéndola desaparecer tras una puerta.
Esa fue la última vez que contemple la bonita mirada de esa chica que robó mi corazón y no supo que hacer con él."

Al fondo de aquella caja llena de cartas había algo más.  Envuelto en una servilleta del 100 montaditos, si a mi también me pareció curioso, estaba el corazón de cristal. Dentro de él unas iniciales. A su lado reposaba también la llave que intentó abrir el alma de Julieta.

Mucha gente me pregunta al leer mis historias si son reales. El misterio es parte del encanto de todos mis relatos, aunque en esta ocasión puedo asegurar que ese corazón de cristal existe y lo he tenido en mis manos. Más allá de todo eso, puede que Romeo y Julieta tan sólo sean personajes ficticios creados por alguna mente soñadora tal y como Shakespeare hizo en su dia, situandolos en la bella Verona.
De ser un cuento, sin duda yo lo habría terminado de otra forma. Puede que de una manera más poética e inocente, mucho menos dura. Mi final sería ver a Romeo y Julieta venciendo sus miedos y teniendo un hijo llamado Oliver. Pero bueno, ya sabéis como soy yo. Estúpidamente romántico. 

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