La vida no se mide en minutos se mide en momentos.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

viernes, 30 de agosto de 2013

Paseo por la playa

Todo este suceso ha empezado con un post en mi página de Facebook. Esta mañana, por casualidad, me he fijado en uno que alguien publicó con el título de "me encanta Murcia". Había una foto en la que se veía una playa preciosa y se leia como encabezamiento, playa de Calblanque. Acto seguido lo he buscado en google y me ha soltado un listado de páginas en las que decían que era un paraje natural maravilloso. Y me he dicho, ¡joder Rubén, 20 años aqui y no lo conoces! Asi que esta tarde me he ido a dar un paseo por esa zona.
Acantilados alucinantes, y más hoy con el mar embravecido, olas inmensas rompiendo contra las rocas, el sonido tremendo de la furia del mar. La verdad es que ha sido increible contemplar la naturaleza y el caos que la gobierna.
Y andando he ido a parar a una playa y me he quitado las zapatillas. Y caminando por la orilla, en un momento dado, me he sentado al resguardo de unas rocas. Estaba cansado, llevaba dos horas subiendo peñascos y acantilados. Me quité el pantalón y la camiseta, quedándome en calzoncillos, y me he tirado en la arena a tomar el sol y descansar un poco.
Al rato, quizá 20 minutos, levanto la cabeza y al otro lado de la roca hay una pareja. ¿Y qué tiene de extraño todo eso? Pues que ambos estan en bolas.
Al principio me quedé un poco sorprendido pero tampoco le di mucha importancia. Sin embargo ella no paraba de mirarme. Y claro, yo no soy inmune a la mirada de una tia que no esta nada mal y que desnuda me miraba una y otra vez. Así que me incorporo y la miro a ella también. No parecía importarle pero el juego de miradas acabó por aburrirme y el marido le quitaba toda la gracia al tema. Asi que me puse pantalón y camiseta y me disponía a marcharme cuando no se muy bien porqué le lancé un beso desde la distancia. Ella lo vio y lo que hizo me dejó alucinado. Me hizo señas para que me acercara. ¿Qué? Dudé unos segundos. ¡Estaba el marido de espaldas! ¿Voy? Pero finalmente me fui. Y aquí el azar jugó un papel importante en esta historia. Las llaves de casa se habían caido del bolsillo y tuve que volver al lugar donde estaba tumbado. Ellos no estaban ya pero algo curioso sucedió, al coger de nuevo el coche les vi. Y salieron justo delante mio. Y me hicieron una señal para que parara en un parking.
Estaba flipando. ¿Qué hago? Me dije. Decidí parar a su lado y esta fue la conversación coche a coche con las ventanillas bajadas.
Ella - Hola.
Yo - Hola.
Ella - ¿Qué tal?
Yo - Bien.
Silencio incomodo unos segundos.
Yo - Vosotros diréis.
El - Pues verás, somos una pareja liberal y nos gusta el naturismo y ella se ha fijado en ti. Estamos casados y nos queremos, incluso tenemos dos hijas. Pero desde siempre nos ha gustado el morbo y disfrutar del sexo. ¿Te apetecería hacer un trio?
Yo - La verdad es que tienes una mujer preciosa.
Ella - Me llamo Lola.
Yo - Rubén.
El dice su nombre también pero no presto atención. ¿A quién diablos le importa el nombre de él? ¡¿Me estan proponiendo un trio?!
Yo - Si queréis os doy mi teléfono y hablamos para quedar. Porque aqui y ahora es un poco cutre, ¿no?
Intentaba darme tiempo para pensar, o quizá para despertar.
El - Yo por las mañanas trabajo pero esta noche o el sabado lo tendríamos libre. ¿Qué te parece? Le pregunta él a su mujer.
Ella - El es perfecto. ¿Esta noche estas libre?
Yo - En principio si, pero llamadme y quedamos.
Unos minutos más de charla, ¿de donde somos?¿de vacaciones?¿has hecho algún trio alguna vez? En fin, que tras 10 minutos hablando nos despedimos.
En el coche, de vuelta, no podía creer todo el tema. Ella era muy bonita. Él, era un tio. Ella tenía un cuerpo precioso. Él, era un tio. Ella me miraba con ojos traviesos. Él, era un tio.
A la media hora recibo un mensaje por whatsapp, soy Lola. ¿Puedes esta noche?
Después de haberlo pensado en el coche, tengo casi decidido que me olvidaré del tema pero ella insiste. Esta noche tengo ganas de tener una polla en mi boca y otra en mi coño. ¿Qué tio, en su sano juicio, se niega a eso? Me digo. Pues yo, el estúpido y tonto Rubén.
Y le escribo que mi plan es este. Te invito a una copa, nos reimos, te como la boca y después vamos a algun lugar a disfrutar hasta quedar exhaustos y luego te llevo a tu casa para que se lo cuentes al marido. Ella rie y contesta. Para eso hay cola, yo quiero un trio. Entonces saco mi lado prepotente y digo. Niña, ¿has visto mi cuerpo? No todos los dias se tiene la oportunidad de disfrutar de algo así. Piénsalo y ya me cuentas. Y ella, caliente segun me dice, responde. Buscaré para hoy otro plan y pensaré el tuyo, pero no es lo que buscamos.
Y asi ha quedado la historia. Tan extraña, alucinante e inquietante que no podría creerlo sino fuera porque tengo escrito cada mensaje para corroborar todo lo que pasó esta tarde.
Aún así me sigo preguntando, ¿ha sido real o sólo un sueño? Y entonces me contesto, si fuera irreal no tendría en mi cabeza metida la mirada viciosa y juguetona de Lola al decir a su marido, él es perfecto.

lunes, 26 de agosto de 2013

Dos caminos

¿Qué es mejor andar durante 20 minutos o correr 15?
Esta simple pregunta ha hecho que tenga un intenso debate en la playa con mi hermano.
Él, como a todo lo que se le plantea, te contesta, pero ¿para qué quieres entrenar? Yo creo que esa pregunta es errónea, es decir, el para que no sirve. Los motivos son en realidad indiferententes porque van cambiando a lo largo del camino. Lo que cuenta, a mi modo de ver, es la forma de afrontar cada reto. Sí, yo necesito retos. A la primera pregunta yo contestaria que, sin duda, es mejor correr 15 minutos para a la semana siguiente hacer el mismo recorrido en 13. Yo busco motivaciones.
Entrenar en sí es aburrido para mi, por eso busco nuevas cosas, retos diarios, pequeñas hazañas que hagan que me sienta a gusto cuando acabe el ejercicio exhausto, sin aliento. Estar seguro de que he dado todo lo que llevo dentro lo consigo mediante la motivación.
¿Y cómo me motivo? Con música, como mucha gente. Y teniendo en mente algo. La mejora gradual de mi estado físico. Cada vez que compruebo que puedo hacer algo que antes no realizaba es el combustible que necesito para al dia siguiente volver a ejercitarme.
Parece una perogrullada pero es la realidad. Y es lo que a mi me funciona. Cuando comento que me quiero parecer a tal o cual modelo de fitness se que nunca tendré ese cuerpo pero me ayuda a mantener mi ritmo y no bajarlo. Ponerme de meta una utopía, algo inalcanzable, hace que me exprima a tope para conseguirlo. Y no, el desánimo no viene cuando ves que no lo alcanzas. Uno tira la toalla cuando piensa que ha llegado al máximo y que no hay posibilidad de mejoría.
En cualquier faceta de la vida nada se llega a dominar del todo. Siempre se está en el proceso de aprendizaje y por lo tanto querer controlar cada variable es agotador e imposible. La experiencia da ese punto que falta. Nuestro cuerpo puede sorprendernos por su capacidad de adaptación. Un bebe empezará a gatear y luego intentará andar. Se caerá mil veces, llorará e incluso quizá se haga daño pero si no lo intenta, jamás avanzará.
El deporte es experimentar con tu cuerpo, llevarlo al limite y avanzar al siguiente escalón. Y si te caes, volver a levantarte y empezar de nuevo.
El límite esta en la mente de cada uno, el éxito en cualquier empresa que nos propongamos lo definimos nosotros.
Mi hermano y yo tenemos dos visiones de la vida. Él se pregunta de que sirve hacerlo y yo lo hago y luego veo que me aporta.
Estas dos visiones del mundo ya las discutian los filósofos en la antigüedad. La gente lista de hace unos siglos se decía ¿en que lado estoy? ¿Soy un observador que esta subido en una ola y veo como se mueve todo desde allí o en cambio estoy en la orilla contemplando el avanzar de la ola hacia mi?
Dos posturas que harán los planteamientos distintos, las vivencias seran diferentes. Las sensaciones claramente diferenciadas.
El resultado será el mismo, está claro. Pero sin duda lo que experimenta uno y otro es diferente.
El teórico y el que experimenta. Esos somos Dani y yo. Dos mundos enfrentados desde que el hombre es hombre. Dos personajes antagónicos como Superman y Lex Luttor. ¿Quién es quien? No lo se, lo único cierto es que uno no puede existir sin el otro.

La Manga 4.0

Las vacaciones se acaban y llevo un par de dias queriendo hablar de La Manga, una vez más. En los ultimos 9 meses he venido aqui por diversos motivos. Y ninguna de esas veces me he quedado indiferente ante las sensaciones que me han invadido el corazón.
Ahora, escuchando la banda sonora de piratas del caribe miro el mar. Hoy con cierto oleaje, esta travieso, juguetón. La marea alta hace que casi pueda alcanzar el agua salada desde la terraza de mi casa. Lo mejor de La Manga, en el pasado y ahora, es el aroma y la brisa marinas. Estoy convencido que en una vida pasada fui un pirata o un bucanero, quizá un grumetillo que se dedicaba a recoger los cabos del mar utilizados para medir la velocidad. Sin duda, en otra vida viví en un galeón surcando el océano. Pero esta vez no me remontaré a algo tan lejano.
En esta ocasión sólo haré un retroceso de once años. Es el tiempo que pasó desde el último verano que estuve aquí, desde el último baño en las aguas del Mediterráneo murciano.
Y el constante ir y venir de las olas hace que los recuerdos llenen mi mente y note que todo es muy distinto.
Y donde más he notado el paso inevitable de los años es en la gente que pasaba los veranos a mi alrededor. Probablemente lo vea asi porque los vi casi de niños y ahora el cambio es evidente. Son adultos, mucho más de lo que yo lo soy ahora mismo.
Empezando por mi hermano y su chica, Maite. Aunque en ellos aprecio menos cambio porque los veo más a menudo si que encuentro que su relación con La Manga es más adulta.
Hace un par de dias, por la mañana, pensaba en ello. Todos rodeando la sombrilla que baja mi hermano. Alli estaba la mayoria de la gente.
Roberto y Ester, con h intercalada. Poco puedo decir de ellos. Solo transcribiré un dialogo....
E- Joder, Roberto no te pongas tanta crema, ¡coño!
R- ¿Alguna vez hago algo bien?
E- ¿Quieres tener cuidadado? ¡qué me estas llenando de arena, coño!
Espero que no se enfaden ni Roberto ni Ester, con h intercalada. Pareja simpática, sin duda. Me hacen sonreir.
Por allí estaba Ferdi también, tengo un cariño especial por ese chico. Me cae muy bien. Hace once años era un chaval que jugaba al futbol conmigo. Amigo inseparable de mi primo Jose, siempre se preocupó por preguntarme que tal me iba todo. Durante todos estos años le he visto dos o tres veces. Y sin embargo cuando le saludé hace unos dias se lo dije, has crecido macho. Y es que eso es lo que más me ha chocado de volver a La Manga.
Un ejemplo claro son Juanqui y Elena. De él solo puedo decir que es un gran fotógrafo y que es papá de Lucas. Elena hace once años era una cria encantadora que ponía su toalla al lado de la mia y me preguntaba mucho. El otro día me enseñaba fotos de su niño y dos sentimientos llenaron mi alma. Me sentí feliz por ella, porque le veia sus ojos llenos de orgullo por su bebe. Y a la vez sentí tristeza porque yo pude tener ese brillo en mis ojos y no me atreví a dar el paso cuando me lo pidieron.
Jose, mi primo. En el pasado compartimos un montón de cosas. Incluso durante un año estudiamos juntos en la facultad. Muchos días les llevaba en el coche a él y a Micki, un amigo suyo. Rubén hoy nos quedamos en Moncloa que vamos a los recreativos, me decian. Yo sonreía. Ahora la relación es más fria. No mantengo tanto contacto con él. La lejanía, trabaja en Londres, no es excusa. Aún así le quiero mucho. 
Salva y María. La primera vez que me fijé en Salva fue uno de los primeros dias que llegué aquí. Una mañana, haciendo deporte en la terraza, escucho a un niño gritando...  ¡Roberto, Roberto, Roberto!
Me asomo y era Hugo que corriendo llamaba al portero para saludarle. Detrás iba Salva, ¡Hugo ven aqui! Personalmente no le conozco, pero parece un papá muy bueno porque siempre le veo cuidando de Hugo y de Maria, sus hijos. A María, la mamá, la conozco algo más. Años atrás recuerdo que era una chica muy deportista. Jugaba al baloncesto con ella y con Carmen. En realidad el baloncesto me daba igual. Me gustaba estar con ellas. Siempre me he llevado mejor con las chicas que con los chicos. Y María era muy simpática. Ahora, con el tiempo, la veo muy adulta. Quizá, es en ella en la que más cambio aprecio. Su mirada es madura.
De Carmen recuerdo que hablaba mucho conmigo. Era y sigue siendo una mujer muy abierta. Creo que dice lo que piensa y es en la que he visto menos cambio. En sus ojos veo a una niña, su forma de reir y de hablar son los mismos que recuerdo.
Ana, la hermana de Maite. Hace once años estaba enamorado de su personalidad. Es una de esas chicas que son muy opuestas a mi pero que por ello me atraen tanto. Estaba totalmente loca, y esas locuras me gustaban. Si hubiera sido algo más mayor seguramente me habría enamorado perdidamente de ella. La Ana de ahora, al haber madurado, ha perdido esa parte de espontaneidad que recordaba. O quizá solo sea una percepción mia.
Toca hablar de Raquel, ¿qué puedo decir de esta niña? Pues, sinceramente, no la recuerdo del pasado aunque creo que si estaba por aqui. Pero desde hace 10 meses sucede algo con esta chica. Cada vez que entro en facebook, en el apartado de personas que quizá conozca sale ella la primerita. Una y otra vez. Extrañado, un dia hablando con Dani y Maite les pregunté. ¿Quién es Raquel? Ahora que ya la he visto sigo sin recordarla del pasado pero parece maja y divertida. Al menos ahora ya se de quien es la cara que me miraba al abrir la página de face.
Sergio vive en mi mismo portal. Recuerdo que me lo encontraba en el ascensor muchas veces. Pero nunca pasé del hola de turno. Era amigo de mi hermana pero nunca hablé con él. Creo que le vi en Mayo cuando vine pero no caí en ese momento en quien era. Ahora me insistía todos los dias en que jugara al volley. Abierto y simpatico. Buena gente, seguro.
Una mención especial se merece Silvia. Pequitas. Asi la llamaba entonces y asi la sigo llamando ahora. Tenía ganas de verla y darla un abrazo. Los azares de la vida han hecho que no podamos coincidir este año en la playa. Desde aqui la mando un beso muy grande y fuerte. Silvia hace once años era sin duda la chica más alegre del grupo. Siempre la veia con una sonrisa en la cara. Feliz. Asi la tengo en mi memoria.
Hay más gente pero estos son los que ahora han estado por aqui y con los que he podido comparar el pasado y el presente.
Sin embargo aún queda alguien. Yo mismo.
¿En qué se distingue el Rubén de antes del de ahora mismo? En su visión de las cosas. Mirada más dura, más enigmatica. No dejo entrever nada para que nada pueda ser utilizado en mi contra. Puede que sea algo frio, incluso alguien que no me conociera podría tacharme de borde. No obstante es todo lo contrario. Cualquier cosa infunde en mi más sensaciones que hace años. Ahora siento más, todo me afecta de una forma terrible y por eso mismo adopto una pose lejana. Para que al capitán del navio no le vean flaquear. El pirata es duro por naturaleza, tiene una apariencia que guardar. Pero cuando esta a solas observando el cielo estrellado desde la cubierta es otra historia. Entonces se quita el velo y con una copa de ron en la mano se vuelve romántico y sensible y canta canciones y recita poemas a la luz de la luna. Versos en los que desea encontrar a la mujer que le haga olvidar guerras y batallas, y que con un sólo beso le haga abandonar su buque y quedarse en puerto. Y con el botín de sus correrias comprar una isla y disfrutar del amor.
Ese es el Rubén de ahora, más soñador que nunca. Más pirata. Más poeta. Más tonto, al fin y al cabo, porque solo los estúpidos creen en el amor. Solo los increíblemente inocentes ven ángeles en cada mujer que se cruza por su camino.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Mensaje en una botella

Adoraba Nueva York, la idolatraba de un modo desproporcionado. La sentimentalizaba desmesuradamente. Sin importar la época del año, aquella seguía siendo una ciudad en blanco y negro que latía a los acordes de las melodias de George Gershwin. Sentia demasiado romanticamente Manhattan....
Con estas palabras comienza Woody Allen su pelicula "Manhattan", una visión tremendamente idealizada de su ciudad.
Y estas frases las tenia en mi cabeza la primera vez que paseé por sus avenidas infinitas llenas de edificios mastodónticos, gigantes de piedra que se unen con el cielo.
Creo que es la mejor ciudad del mundo.
Hay muchas razones para afirmarlo con tanta rotundidad. Pero las palabras no harian justicia a todo lo que ofrece a los sentidos.
Sin embargo describiré tres instantes.
La última noche que pasé respirando su aire viciado por mil olores. Sentado en Times Square observaba el bullicio de un viernes por la noche. Me sentía en el ombligo del mundo, mirando hacia todos lados. Los neones de los restaurantes, los carteles de los espectaculos de Broadway, los taxis amarillos que a esas horas llenaban el asfalto, los miles de flashes de los turistas echando fotos a cualquier ricón de la plaza, gente saliendo de las tiendas con varias bolsas, consumismo, comida, bebida, movimiento....vida. Miré hacia arriba y pensé, amo este lugar.
Me voy ahora a Central Park. Es domingo y la primera vez que ando entre sus árboles, mi primer paseo por sus senderos. Tras unas horas deambulando por el inmenso parque encuentro un lugar especial. Un grupo de unas 20 personas rodean un mosaico en el suelo. En él puedo leer la palabra "Imagine" adornada por una decena de ramos de flores. Y esas personas empiezan a cantar melodías de John Lennon. Estoy en Strawberry Fields, un pequeño rincón del parque, a unos metros del edificio Dakota, donde residía, donde murió. En ese lugar le asesinó Mark David Chapman. Y escuchando como la gente al unísono cantaba "imagine" mientras una chica colocaba otro ramo más alrededor de los que ya estaban miré al horizonte, observando la silueta del maravilloso edificio Dakota, y me dije amo a esta ciudad.
Estoy en un ferry, mirando como las olas generadas por la proa del barco se alejan poco a poco. Huele a mar, huele a libertad. No se de un sitio más bonito para admirar el mar que la proa de un buque que a plena potencia surca el inmenso océano. Observo las gaviotas que revolotean alrededor, oigo el pitido de otro buque que se cruza con nosotros y nos saluda. Ensimismado miro a lo lejos, y allí está. La estatua de la libertad, magnifica dama que lleva dando la bienvenida a los que llegan a esa parte del mundo unos 200 años. Una sensación de estar ante algo extraordinario llena mi corazón. Se encoge y late con más fuerza. Al acercarse el ferry cada vez más me doy cuenta del inmenso tamaño que tiene la estatua y mis ojos delatan la impresión que me produce. Y al desembarcar y estar ante los pies del símbolo por antonomasia de la libertad pienso, amo esta ciudad.
Y que mejor lugar para dejar mi botella que el lugar donde la gente ha soñado, desde hace tanto tiempo, con un futuro mejor.
Asi que aquí, en las gélidas aguas del Atlántico, lanzaré mi botella. Un recipiente que contiene un mensaje de amor. Una carta llena de mis lágrimas, derramadas al escribirla.
Hola mi niña.
Aún no se quien eres y ya te echo en falta. Echo de menos tus abrazos cuando estoy triste, tus miradas de complicidad al reirnos, tu suave mano cuando paseamos. Extraño tu sonrisa cuando digo alguna tonteria, tus besos al despertar, tu forma de tocarte el pelo cuando te miro y te pones nerviosa.
Tengo ganas de acariciar tu brazo mientras esperamos en la parada del autobus, de cogerte entre mis brazos y decirte al oido que eres maravillosa. Lloro por las noches al desear que me digas te amo, al apretar la almohada dormido pensando que eres tu y estrujarla contra mi pecho y despertar y ver que no estas.
¡Aún no te he visto y ya te amo tanto!
¡Aún no te he acariciado y te añoro tanto!
La vida sin ti no tiene ningún sentido, los dias pasan y las horas se hacen interminables. Millones de segundos perdidos sin besarte. Millones de razones por las que escribirte y lanzar esta carta al infinito océano.
Las mareas y corrientes te la haran llegar y estes donde estes te suplico que me busques porque no aguanto más sin poder decirte, mirandote a los ojos, que eres el amor de mi vida y que mi corazón te pertenece.
Aún no te conozco pero lo se, estamos hechos el uno para el otro.
Hasta pronto mi niña. Te necesito. Te amo. Eternamente.

lunes, 19 de agosto de 2013

Los cuentos de Canterbury

Este libro escrito por Chaucer es un compendio de historias medievales, caballeros y nobles por doquier, multitud de damas y doncellas enamoradas salen en sus páginas. Un libro escrito hace mucho tiempo, alrededor del 1400, y que es una versión que anteriormente hizo Bocaccio con su Decameron.
Desde que yo recuerdo Giovani Bocaccio ha sido muy importante para mi. Escribia sobre el amor entre otros temas. Y bien es sabido que el que escribe sobre algo es porque lo conoce de primera mano.
En las navidades del 92 o del 93 a mis primos les regalaron, entre otras cosas, una película. Y el mismo dia 24 por la noche vinieron a mi casa y pusimos la cinta en el video VHS. Solo en casa 2.
Hubo un par de escenas que me llamaron la atención y me hicieron creer en algo en lo que ya muchos no creen. El amor. La pareja única y eterna y por supesto el destino que une a dos personas.
El personaje que interpreta Macaulay Culkin entra en una tienda de juguetes en Nueva York y alli se encuentra con el dueño, sin saberlo el niño, y este le regala un par de cadenitas con unas tórtolas. Y le explica su significado. Estos pajaritos mantienen la misma pareja durante toda su vida. Por simples que parezcan, estos animalitos creen en el amor verdadero. Y el dueño de la jugueteria le aconseja a Culkin que él se quede una y que regale la otra a la persona que quiera. Él que posea la otra mitad estará unido a ti para siempre, le dice. Al final de la peli, el niño acaba dando el colgante gemelo de las tórtolas a la anciana de las palomas de Central Park. Un momento emotivo y entrañable.
Pasaron los años y un dia de verano, sentado en una terraza tomando una copa, hablaba con una chica. No se de que forma jugueteando con un trocito de papel que no recuerdo de donde sacaría formé un corazón. Y puede que recordando inconscientemente la escena de aquella película que vi años antes, partí el corazón en dos mitades y una de ellas se la di a la chica que se reía a mi lado. Eran mis tortolas, con ese gesto le decía a ella que siempre estariamos juntos. Eternamente unidos por un corazoncito de papel rojo.
Esta historia la recordé hace unos meses y busqué esa mitad que yo conservaba y en un ataque de furia conmigo mismo por haber jodido el amor que aquella mujer sentía y que veía en su mirada cada vez que nuestros ojos se cruzaban, cada vez que pronunciaba mi nombre, en cada ocasión que nuestras manos se rozaban. Pues en ese ataque de ira hacia mi mismo hice añicos mi mitad del corazón. Y con ello rompía todo el simbolismo que encerraba ese minúsculo papel. Todas mis creencias desaparecieron de un plumazo y me juré que jamás volvería a amar a persona alguna.
Semanas después no pude seguir con esa situación. Necesitaba ilusión, anhelaba un amor platónico por irreal e imposible que fuera. Algo a lo que aferrarme porque yo no podia vivir sin amar. Mi luz se apagaba lentamente y acabaría muerto de tristeza.
Y casualmente, por una serendipia, encontré a ese amor imposible. Y durante unos meses pensar en un quizá me ayudó a seguir. A continuar ejercitando mi cuerpo para estar lo mejor posible para ese quizá, mantener el romanticismo en mi alma para conquistar a ese tal vez si la ocasión se presentaba.
Y, de nuevo, volví a creer en las tortolas. Volví a escribir sobre el amor.
Esa persona jamás se enterará de su influencia o quizá si, aún mantengo esa ilusión. Lo que sin duda tengo claro es que necesito el amor para vivir. Necesito creer que en algun lugar existe esa mujer a la que regalar una tórtola. A la que dar mi corazón y con ello mi vida.

jueves, 15 de agosto de 2013

El plan

Hace unos dias escribí sobre un ángel que vi en la playa, y la casualidad de que viviera en mi mismo edificio. Desde ese instante estuve pensando en la manera de hacerla saber que yo existia. A los dos dias de publicar la entrada en la que hablo de ella volví a verla a mi lado una tarde al abrir los ojos para cambiar de canción en el movil. Me pasé una hora intentando reunir el valor para hablarla, pero no se me ocurría nada original. Esa noche en la cama pensé en el plan. Una versión temprana de él. Ya sabeis que me pirran las notitas. Asi que escribí una para ella. Se la daría a la tarde siguiente cuando la viera de nuevo. Pero fue por la mañana que la vi. Indagué si alguien la conocía. Pregunté pero no conseguí ningun nombre. Solo que vivía en el cuarto. Pocos datos, mucha curiosidad. Ya no me la encontré ninguna tarde más. Desanimado busqué una alternativa al plan. Alguien le daría la nota por mí. En un principio pensé en María, una niña encantadora y con mucho desparpajo hija de una amiga pero no podía meter en ese embrollo a un alma inocente. ¿Quien se atrevería a ser Cupido? Maite, mi cuñada. Esta niña tenía ganas de que la cosa llegara a buen puerto. Cuando le hablé del plan dijo que si inmediatamente. Sin pensarlo. Ya tenia portador para la nota. ¿Cuando dársela? Hoy, esta mañana en la playa la vimos y le di el folio a Maitetxu, y ella ilusionada y con una sonrisa en la cara la guardó hasta el momento idóneo.
Al darle la nota Maite jugaba con el factor sorpresa. Contaba con que el ángel tuviera curiosidad por saber quien estaba detras de esas palabras. Quería conseguir su atención y asi lo lograría si no lo tomaba todo como una broma, claro.
Pero por la mañana no hubo oportunidad. Maite se quedó con el papel por si la veía a lo largo del día. Y esta tarde me fui a la playa ilusionado por el plan. Tumbado en el Mar Menor boca arriba con los ojos abiertos veía la parte superior de los edificios con forma de castillos y de pronto cerré los ojos e imaginé que yo era un noble caballero luchando en una batalla por liberar a su princesa. Manejando la espada con destreza machacaba a los captores de la bella cautiva. Gritaba con furia al ensartar mi pesada espada en el cuerpo de los malvados que tenian prisionera a mi amor. La fuerza la sacaba del corazón porque cada vez estaba mas cerca de besar a mi bella princesita. Y al acabar la sangrienta batalla grito su nombre, Alteza, digo, la guerra terminó. Es libre. Y ella desde la ventana del castillo sonrie y con una suave voz me dice. Valeroso caballero, mi libertad os la cedo a vos. Soy exclava del amor que siento por el que ha luchado poniendo su vida en manos del destino. Me habeis enamorado con vuestra entrega hacia mi asi que desde este mismo instante mi vida os pertenece. Para siempre seré vuestra y os amaré con tanta devoción como la que vos habeis demostrado en el campo de batalla.
Si, he vuelto a pensar en cuentos esta tarde. Mi corazón ha latido con pasión, necesitaba algo así porque mi esperanza sobre un mundo lleno de romanticismo estaba desapareciendo poco a poco. Y de verdad que no podria vivir en un lugar lleno de grises y sin color.
Después de ir a la playa me he puesto el pantalón de deporte y he bajado a correr. Mientras esquivaba castillos de arena por la orilla yo me hacia el mio propio en mi mente. ¿Cómo se llamará?¿De donde será?¿Le gustará la nota?
Y a eso de las nueve viene Maite a la playa, sonriendo. Ya esta hecho me dice. La nota en manos de su destinataria. Yo sonreí también. Princesas, principes, doncellas y caballeros se hacen realidad.
Hace unos minutos me ha escrito al movil. Un mensaje, un hola divino. El ángel se llama Patricia.
Lo importante de toda esta historia es que los sueños se hacen realidad, lo que hace una semana me parecía imposible hoy se ha materializado. Ahora da igual que mañana se marche o que quizá no la vea más. Un angel precioso y bello ha bajado a la tierra y sabe que soy Rubén. Sabe que estoy en este mundo, hoy por fin lleno de rojos, verdes y azules.
Hoy he vuelto a creer en las historias que desde hace tiempo cuento.
En algun momento conoceré a la princesa cautiva y me dará su amor eterno. Hoy estoy convencido de ello.
I couldn't be happier because happy is what happens when all your dreams come true.
¡Hoy creo en el amor verdadero y lo encontraré!

martes, 13 de agosto de 2013

Ruta 66

Con Dylan de fondo escribo sobre un sueño. Banda sonora de la America profunda.
Desde hace mucho tiempo me atrae hacer ese recorrido, de Chicago a Santa Monica, la ruta 66.
Y hace unos meses, cuando recien acababa de pasar los peores momentos de mi vida, buscaba un sueño al que aferrarme. Algo en lo que poner mi mente y mi ilusión para seguir luchando un dia más.
Busqué información, lei blogs de gente que lo habia hecho, soñé despierto con llevar el volante de un Mustang con la musica a tope y mirando por el retrovisor las millas de carreteras solitarias que atravesaba por el corazón de la América más auténtica.
¿Qué es lo que veía en mi sueño?
Un viaje a la libertad. Para mi todo esto va de eso.
Coger el volante y antes de poner el coche en marcha, mirar en el retrovisor como me queda mi sombrero vaquero y las gafas de aviador. Cristales reflectantes para que no puedan intuir mi mirada. Asi incluso puedo parecer un tipo duro, de esos que se han hecho a si mismos. Uno de esos personajes que dicen, aqui se hacen las cosas de dos formas. La mia o la puta calle. Si, la verdad es que no me pega. Pero si nadie ve mi mirada, mis ojos, puedo dar el pego. Vaqueros ajustados, camisa, botas de cowboy, sombrero y gafas. Un Steve McQueen en potencia.
Girando la cabeza, después de observar que estoy rompedor, hacia la derecha para dar con una rubia impresionante que me mira con ojos verdes intensos. Esa mirada que me dice, llévame donde quieras porque te seguiré donde vayas. Una mujer cuya camiseta ajustada con escote interminable hace que pierda la cabeza durantes unos segundos. (Es mi sueño, la chica puede no ser asi en sueños ajenos).
Salir zumbando hacia el desierto de Nuevo Mexico, perderse por Arizona, carretear por las llanuras de Kansas y contemplar como se pone el sol por el horizonte mientras la rubia te agarra del brazo y te dice, en un susurro, que pares en el proximo motel porque desea hacerte el amor. Y yo, sin ninguna duda, quiero dejar que me lo haga. Sin prisa pero sin pausa, sigo siendo el tipo duro, me aproximo al motel de carretera. Pillamos una habitación cochambrosa, pero que en realidad me importa una mierda si la colcha tiene una mancha verdosa oscura y ni me pregunto quien cojones habrá dormido alli antes porque la rubia ya tiene medio cuerpo desnudo a la vista y eso me hace olvidar incluso mi propio nombre. Y me quito las gafas de sol para admirar sus curvas. E instantáneamente dejo de ser el tipo duro. Toma el relevo el amante romántico que venera cada poro de la piel de esa preciosa chica que por alguna extraña razón esta ahi conmigo, besandome como si el mundo se acabara al día siguiente. Arañando mi espalda con sus uñas rojo pasión, mordiendo mi oreja con sus labios suaves y carnosos.
Mi sueño continúa y despierto con esa locura de mujer a mi lado y le doy un beso mientras me visto para ir a desayunar unos huevos con bacon, un zumo de naranja y una taza de cafe insipido. Desayuno de campeones. Y seguimos millas hacia California.
Pero antes parada estratégica en Las Vegas. Para emborracharnos y tirar unos dados, para reir y gozar. Para, esta vez si, follar con mi rubia en un jacuzzi de la planta 46 del Caesar Palace con una botella de Crystal en una mano y su hermoso culo en la otra. Lo que sin duda ocurrirá en esa habitación solo lo sabremos ella y yo. Y esta vez, lo que pasa en Las Vegas se quedará en Las Vegas.
Y la última etapa, llegar a las playas de Santa Monica. Mi sueño termina poco a poco. Dejo el coche y voy por el paseo agarrado de la mano de ese angel que durante los casi 4000 km ha hecho que ese viaje sea inolvidable. Llego al Pier,  donde está la noria y subimos a ella y en lo alto le digo al oido...rubita, ¿quieres repetir la ruta? Pero esta vez siendo mi mujer. Y mientras declaro mi amor eterno a ese bomboncito, me pongo mis gafas de tipo duro y mirando al Océano Pacífico desde las alturas me digo, tio lo has conseguido. Eres el jodido tipo con más suerte del planeta. Has cumplido tu sueño.
Durante 11 meses he soñado con ello. Todo este tiempo he deseado viajar por las autopistas interestatales, haciendo la mítica ruta. Pero me ha faltado algo sin lo que no puedo partir. La rubia. Porque este viaje tengo que hacerlo con una mujer que esté enamorada de mi y que quiera perderse conmigo por el desierto. Que me guie cuando me despiste al mirar durante unos instantes sus piernas.
Asi que este sueño queda pendiente. Este sueño seguirá en mi mente alimentando las ganas de seguir un día más porque sinceramente quiero compartir ese jacuzzi con ella, quiero hacerla el amor sobre la moqueta de un motel barato sin importarme nada más que ella, quiero agarrarla de la mano mientras conduzco y decirla que es preciosa y sin la menor duda quiero volver a subir a una noria y en lo alto decirla que la amo y que nada ni nadie podrá romper ese amor eterno.

sábado, 10 de agosto de 2013

You're beautiful

Hoy es un momento musical. Escribo esta entrada de mi blog escuchando la misma canción que tenía puesta cuando la he visto pasar por la playa esta tarde.
Si, la morena de ayer. A la que nunca pensé que volvería a ver.

My life is brilliant, my love it's pure.
I saw an angel, of that I'm sure.
She smiled at me on the subway.
She was with another man.
But I won't lose no sleep on that,
'cause I've got a plan.

Iba sola, no como el angel de la canción de James Blunt. Pero es curioso que la viera pasar sonando esta bonita y sin embargo triste letra. Pasó de largo por la orilla, la vi caminar mientras escuchaba....

You're beautiful, you're beautiful,
You're beautiful, it's true.
I saw your face in a crowded place,
and I don't know what to do,
'cause I'll never be with you.

Ayer me fije más en su cara en una playa no muy concurrida y si que me pareció que pudiera equipararse a la belleza de un angel. Para mi que era un ser alado y esta tarde por la sorpresa de abrir los ojos y verla ahi delante se me ha olvidado comprobar si tenia alitas en la espalda.
Pero en esos pocos segundos si que he podido darme cuenta de que es cierto. Es preciosa.

Yes, she caught my eye,
as we walked on by.
She could see from my face that I was
fucking high.
And I don't think that I'll see her again,
but we shared a moment that will last 'til the end.

No creo que me haya mirado ni por un segundo ni mucho menos nuestras miradas se han cruzado. Pero si que he pensado que jamás la volveria a ver. Un angel efimero y pasajero como tantos otros. Un recuerdo en mi memoria que acabaría desapareciendo con el paso de los días.

You're beautiful, you're beautiful,
You're beautiful, it's true.
I saw your face in a crowded place,
and I don't know what to do,
'cause I'll never be with you.

Y mirandola desaparecer por la playa he pensando en lo jodido del estribillo. Nunca estaré con ese angel.
Y hasta aqui esta pequeña historia salvo por un pequeño detalle. Un hecho demasiado curioso para obviarlo. Me encontraba en la terraza mirando hacia la calle y al mar, esperando unos minutos para bajar a hacer ejercicio a la playa. Y como una ensoñación, como si en serio fuera un ser venido del cielo la veo aparecer y se mete en mi portal. ¡Tengo de vecina al angel!

You're beautiful, you're beautiful,
you're beautiful, it's true.
There must be an angel with a smile on her face,
When she thought up that I should be with you.
But it's time to face the truth,
I will never be with you.

¿Es una casualidad?
¿Debo ser realista y enfrentarme a la verdad?
¿Nunca la conoceré siquiera?
Pues no tengo ni idea de las respuestas a esas preguntas. Hoy prefiero soñar, mañana ya me enfrentaré a la realidad. Pero al verla aparecer de la nada, una sonrisa ha asomado a mi cara y en mi cabeza resonaban unas palabras. ¡Qué potra tienes, cabronazo!

viernes, 9 de agosto de 2013

Cementerio de elefantes


Es una leyenda que los elefantes van a morir a un lugar determinado.
Cuando empiezan a notar cierta debilidad causada por el paso del tiempo o simplemente por una enfermedad, los elefantes recorren cientos de kilómetros para buscar su último refugio. Medio muertos, moribundos en muchos casos, deambulan por las vastas llanuras africanas encontrandose por el camino los esqueletos de aquellos que no pudieron llegar. Y velando por ellos se los puede oir llorar, incluso derraman lágrimas por los caidos.
Esta leyenda que tiene algo de cierto me ha venido esta tarde a mi mente.
Tumbado en el Mar Menor. Viendo como el sol bajaba poco a poco reflejandose en el mar tranquilo, destellos que hacian precioso el bamboleo de las motoras amarradas a las boyas. Se veía algún velero por el horizonte navengando entre los pequeños islotes que salpican este mar interior. E intuía la silueta de las gaviotas alzando el vuelo y planeando entre los palos de algun que otro catamaran. Una estampa sublime que me hizo desviar la mirada de una preciosa chica que tenia a mi lado.
Mientras contemplaba lo que me parece lo mas bello del mundo entero, el mar, me han entrado ganas de navegar. ¿Hacia donde? Escocia. Patria de gaitas y del whisky. Guerreros, campesinos y pastores. Miles de islas en sus costas y por supuesto, los imponentes highlands. Mi mente me ha llevado alli una y otra vez, como a esos elefantes que no saben de que forma, alguna conexión extraña les impulsa a ponerse en camino cuando les llega el momento.
Durante unos instantes he desviado la mirada hacia la morena que estaba cerca de mi intuyendo que seria lo último bello que veria y he deseado navegar en uno de esos veleritos que se balanceaban por la brisa del atardecer. Y en soledad, al igual que los gigantescos paquidermos iniciar mi marcha hacia mi propio atardecer.
Justo en ese momento por los cascos que tenia puestos ha empezado a sonar una canción. Una de la banda sonora de Amelie. Y me he dicho, Rubén, antes de partir ¿no mereces conocer a una mujer como ella? Tan loca y rara que aun crea en el amor. Tan excepcional que aun piense que no todo es racional, que las locuras existen. Tan increíblemente bella que una mirada te deje extasiado. Tan inocente que crea en cuentos. Tan estupida que pueda llegar a amarte.
Entonces me he incorporado y sentado en la toalla me he hecho un pequeño juramento. Mirando al horizonte me he prometido intentarlo. Si en algun recondito lugar se encuentra mi pequeña Amelie la buscaré y la haré ver que soy tan inocente como ella y que creo en cuentos, la diré que soy el que ha soñado con ella desde siempre, y la besaré tantas veces y tan dulcemente que esos besos los recordaremos eternamente. Sólo he pedido una cosa al cielo por el que en ese instante pasaba una gaviota. He suplicado lo siguiente, gaviota que vuelas alto y que desde alli arriba todo lo ves, por favor te pido que si por mi camino pasa esa mujer tan maravillosa me des una pista para que no la deje escapar.
Entonces he cerrado los ojos y una lágrima ha caido por mi mejilla cerrando el pacto entre el pajarito y yo. No me falles, le he pedido, mientras me volvia a tumbar y el sol secaba esa lágrima de mi cara. Y he visto que la gaviota desaparecia a lo lejos, quizá en busca de ella. Quien sabe.

sábado, 3 de agosto de 2013

Las Vegas....11 meses atrás

Hace un ratito que acabo de llegar de Las Rozas Village. Quería comprar un bañador.
Paseando por los escaparates me ha venido un recuerdo, una chorrada podríamos decir pero que es más trascendental de lo que pueda parecer. Y me ha pasado algo muy raro.
Once meses atrás me encontraba en Las Vegas. Uno de los días aprovechamos para ir a otro outlet muy parecido al que he estado esta mañana. Era la tercera vez que íbamos a hacer las últimas compras del verano en ese lugar. Caprichos de última hora, encargos de gente, regalos a la familia y amigos. Las otras ocasiones que fuimos, años anteriores a este, siempre acabábamos discutiendo. Yo le decía que se gastaba demasiado, le decía que no hacíamos más que entrar en tiendas dando vueltas sin sentido, demasiadas bolsas que cargar en el avión. En fin, mil historias de mi yo cascarrabias. Enfados por otra parte que se pasaban enseguida pero cabreos al fin y al cabo.
Sin embargo esta última vez hace casi un año todo fue como la seda.
Para llegar al complejo de tiendas en las afueras de Las Vegas hay que coger un autobús al que llaman Deuce. En el trayecto, alrededor de media hora, íbamos mirando los hoteles del Strip y hablando que es lo que queríamos comprar. Esta vez yo iba con más paciencia y ella con más disposición a no acabar con 20 bolsas en cada mano.
Curiosamente fue la ocasión en la que no regañamos y no nos enfurruñamos en absoluto. Y al acabar de comprar volvimos al hotel y nos vestimos para salir a cenar.
Nada hacia presagiar lo que un mes después pasaría. Pero el germen de todo estaba ahí, en su mente.
El último día en la piscina del Caesar Palace compartimos un Daiquiri de fresa de litro mientras escuchábamos la música y veíamos a la gente pasando por delante de nuestras tumbonas. Mientras, el parásito maligno se extendía en su cabeza.
La última noche de vacaciones en Las Vegas cenamos en una mesa con forma de barco en un restaurante llamado Margaritaville, y brindamos con nuestros cócteles porque al año siguiente tuviéramos otro mes como aquel. Mientras el parásito que anidaba en su cabeza, inconsciente o conscientemente, seguía creciendo.
Pocos días más tarde ese bichito malo ocupó toda su mente y se dio cuenta de que ya no me amaba.
Hace un rato, caminando entre escaparates de Tommy Hilfiger, Guess, Levi's, DKNY...me ha venido todo esto a mi cabeza. Y me ha ocurrido algo extraño.
He echado de menos ir al lado de una mujer que me llevara por todas las tiendas, que me tenga dando vueltas por pasillos interminables de ropa, que me pregunte ¿qué te parece esto?¿me queda bien?
Es muy raro, inquietante incluso. Puede que un caso de Expediente X o algo de lo que hacer un reportaje en cuarto milenio. Lo que antes odiaba ahora lo echo en falta.
¿He cambiado?¿Soy un Rubén distinto?¿Entiendo mejor a las mujeres ahora? No, no creo que esta última cuestión sea posible. Nunca entenderé a las mujeres, pero nunca podré ser feliz sin una a mi lado, sin que pasando por el escaparate de Guess nadie me diga, Rubén vamos a mirar los bolsos.
¿¡Qué diablos me está pasando!?