La vida no se mide en minutos se mide en momentos.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

miércoles, 18 de junio de 2014

Au revoir. (Parte3)

Un ruido ensordecedor heló la sangre de Rubén al darse cuenta de donde provenía. Los franceses acababan de lanzar un cañonazo desde su costado de estribor. La gran bola que atravesaba la corta distancia entre los dos buques silbó en el aire yendo a parar justo sobre su cabeza, partiendo el palo de la vela que desplegada caía sobre la cubierta. Miles de astillas salieron volando con la mala fortuna de que una de ellas se clavó en el hombro derecho del conquistador. Rubén aulló de dolor e intentó llegar con la boca a la afilada astilla. Demasiado lejos para sacarla, se revolvió furiosamente pero apenas pudo moverse, ya que aún seguía atado al palo destrozado por el cañonazo. De pronto se dió cuenta de que un joven yacía a su lado llorando sobre un enorme charco de sangre. Otra de esas balas de 24 libras que despedían los cañones del mercante francés había amputado su pierna y el desconsolado chaval no paraba de gimotear viendo que se desangraba.
- ¡Eh, chico! 
El muchacho levantó despacio su cara manchada de sangre y lágrimas. 
- Ayúdame, acércate y desata el nudo que sujeta mis manos. 
- ¡Me muero! ¡No puedo aguantar este dolor! Contestó el pobre chaval.
- Hijo, haz ese esfuerzo. ¿Quieres morir como un cobarde? Libérame y podré ayudarte a cortar la hemorragia. ¡Somos piratas, luchamos hasta la muerte!
El chico se quedó pensativo unos instantes. Recordó las viejas historias que le contaba su tío sobre valerosos corsarios. Esta era su oportunidad de ser parte de una de esas historias, todo cuanto había soñado. Fortuna y gloria. Empezó entonces a arrastrarse los metros que le separaban del conquistador. 
- ¡Muy bien, muchacho! ¿Cómo te llamas?
- Peter, señor. Peter McKnee. 
- Yo soy Rubén, y juntos nos haremos con ese maldito mercante que nos esta jodiendo vivos. 
Peter le desató con una tremenda dificultad cayendo desmayado cuando lo consiguió. Rubén se arrancó la astilla del hombro y acto seguido rasgó un trozo del velamen caído sobre la cubierta y practicó un torniquete sobre la herida del muchacho. La sangre paró de salir pero Peter aún seguía inconsciente. El conquistador no quería dejarle ahí, a su suerte. Buscó algo de agua dulce para dársela a beber.
- ¡Venga chico, despierta!
Peter reaccionó al agua y se animó al ver que de la herida había parado de manar sangre. 
- Bien muchacho, te he traído una daga para cuando comience el abordaje. Mientras tanto quédate aquí recuperando fuerzas. Si eres valiente sobrevivirás, podrás contar a tus nietos como salvaste la vida de este loco pirata. 
- ¿Y tu qué harás? Preguntó el joven Peter. 
- Yo voy a Boston, en busca del amor verdadero.
- ¿Ella está allí?
- No lo se mi querido amigo, pero por algún lugar hay que comenzar.
Peter iba a decir algo pero Rubén ya se alejaba corriendo. Tan sólo pudo soltar una palabra entre susurros mientras miraba la daga con inquietud. Suerte, dijo con voz entrecortada. No sabía muy bien si se la deseaba al conquistador en su búsqueda imposible o a él mismo para la inminente batalla. Y así, con la pequeña espada en la mano esperó hasta sentir que los dos buques se encontraban. Un choque suave y seco. Entonces se levantó sujetandose en un cabo y se preparó para cuando llegara el primer francés. Hoy me convertiré en un pirata de verdad, se dijo. Hoy seré parte de la historia. 
Mientras tanto, el resto de la tripulación se veía ajetreada evitando el impacto por una de aquellas pesadas balas de cañón al mismo tiempo que ellos lanzaban las suyas propias. Un caos espectacular en la cubierta principal hizo que Rubén pasará desapercibido y pudiera recorrer el barco hasta la popa. Se detuvo de pronto mirando hacia el mar y lanzó unos pequeños versos al aire....
J'aurais aimé t'aimer                                   Me habría gustado amarte
comme on aime le soleil.                             como se ama al sol.
Te dire que le monde est beau.                   Decirte que el mundo es bonito
et que c'est beau d'aimer.                           y que es bonito el amar.
J'aurais aimé t'écrire                                   Me habría gustado escribirte
le plus beau des poèmes,                           el más bonito de los poemas,
et construire un empire                                y construir un imperio 
juste pour ton sourire.                                 sólo para tu sonrisa.  
Devenir le soleil                                           Convertirme en el sol
pour sécher tes sanglots,                            para secar tus sollozos,
et faire battre le ciel                                     y sacudir el cielo
pour un futur plus beau.                              para un futuro más bonito.
Au revoir mes amis,                                     Adiós amigos míos,
Au revoir.                                                     Adios.
....después Rubén se tiró de cabeza al mar y nadó hasta convertirse en un punto indistinguible en el horizonte. Una insignificante gota de agua en el infinito océano. 


Hace algo más de un año leía un blog sobre una persona que había dejado atrás toda su vida por realizar un sueño. Lo que contaba había sucedido hacia mucho tiempo pero me llamó la atención de una forma muy especial. El que escribía era un chico de mi misma edad que dejó su trabajo y su casa, sus amigos y su familia. Todo cuanto tenía lo aparcó a un lado y se fue a Nueva York a vivir durante un tiempo. 
Lo leí en un momento en el que yo mismo soñaba que podría hacer algo parecido. ¿Por qué no? Nada me retenía en Madrid. Al leer esa entrada al azar me fascinó la idea de empezar una nueva vida, con gente nueva al igual que nuevas experiencias y nuevos sueños. Entonces decidí leer desde el principio. ¿Qué le pasó a esa persona para querer realizar una aventura de ese calibre? Fui leyendo entrada tras entrada con una enorme curiosidad. Sus peripecias en la gran manzana estaban llenas de anécdotas graciosas que me atraparon poco a poco. Y un día, no se muy bien por qué, no pude reprimir mis deseos de comentar algo que él había escrito. Al final de mi mensaje le decía que quería descubrir el motivo por el cual dejó de escribir pero no podía ir simplemente a la última entrada y saciar mi curiosidad. Tenía que leer la historia completa de aquel chico. ¿Por qué acabó todo?¿Qué ocurrió?
Un mes después yo aún seguía empecinado en descubrir el final de la historia, pero lo hacía en pequeñas dosis porque no quería llegar al inevitable desenlace. Y un domingo por la noche al llegar a casa miré mi correo y allí estaba. Pablo, que era el aventurero en cuestión, me había escrito un email. Entre algunos pequeños apuntes a aquella entrada que había suscitado mi mensaje, me agradeció la lectura de su blog y que hubiera comentado una entrada después de tanto tiempo. Terminó su correo contestando a mi pregunta. Me dijo que realmente nunca había dejado de escribir, tan sólo que ya no lo hacía en ese blog.
Me pareció una respuesta fantástica. Eso abría todo un abanico nuevo de preguntas y posibilidades. ¿Tendría otro blog?¿Habría recopilado todas sus experiencias en un libro?¿O quizá sus vivencias las habría escrito para él mismo y estaban a buen recaudo en algún cajón de su casa, lejos de indiscretas y curiosas miradas como la mía?
Bien, ¿y que ocurrió entonces con la historia de este chico? Pues no lo se. Me dió tanta pena que en algún momento tuviera que volver de Nueva York que dejé de leer su blog. Para mi, Pablo seguiría viviendo sus aventuras en la gran manzana para siempre. Quizá fuera así y cuando me escribió, siete años después de todas esas peripecias, vivía en un apartamento con vistas a Central Park, quien sabe. 
Finalizo aquí mi blog, con Rubén el Conquistador en mitad del Atlántico en pos de sus sueños y conmigo mismo buscando también los míos, sean cuales sean estos. 
Por cierto, las últimas palabras del conquistador no son mías. Son de una canción de Saez Damien titulada "Je veux qu'on baise sur ma tombe". La traducción sería algo así como quiero que follen sobre mi tumba. Bonita despedida del pirata más famoso de todos los tiempos y más conociendo una curiosa y extraña leyenda que durante mucho tiempo se ha transmitido de boca en boca. Rubén el Conquistador es inmortal. Ahí, es nada. 
Nunca dejaré de escribir, mi alma esta llena de sentimientos que deben ser contados. 
Au revoir mes amis.

2 comentarios:

  1. Te vas cuando apenas te he encontrado......

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  2. No me voy, tan sólo dejo de publicar lo que escribo.

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