La vida no se mide en minutos se mide en momentos.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

domingo, 9 de febrero de 2014

Fever

Hoy ha sido inevitable escribir sobre música. Una amiga me ha despertado con una foto del multitudinario concierto de Laura Pausini al que fue ayer, otra amiga ha escrito en su blog sobre la romántica banda sonora de su vida, y yo no puedo dejar de escuchar a Alaska y su a quien le importa lo que yo haga.
Pero cambiaré de sintonía, de época y de ritmo. Un registro totalmente distinto. 
Como dijo Clarence Worley...."Elvis estaba bien. Yo no soy marica pero la verdad es que él era más guapo que la mayoría de las mujeres. Siempre lo digo, si tuviera que acostarme con un tío, es decir, si tuviera que hacerlo y mi vida dependiera de ello, me acostaría con Elvis." Y eso mismo pensé al ver, con 16 años, el concierto de Elvis en Hawaii. Y una canción más que ninguna otra hizo que quisiera parecerme a ese hombre. Fever.
La letra es impresionante, pero sin duda es el magnetismo que transmite al intrepretarla lo que hizo que quisiera parecerme algún día a él. En el 73, Elvis estaba en la plenitud de su carrera, y el concierto de Hawaii fue el primero en retransmitirse a nivel mundial. Una audiencia de 1500 millones de personas. Impensable en los días de hoy. Aloha from Hawaii fue un hito en la historia de la música y por ello, siendo adolescente, me hice con una copia del mítico concierto en VHS. 
Vestía con su traje blanco, con águilas de lentejuelas en los brazos, pantalones de campana y guirnaldas de flores hawaianas colgando de su cuello. Nada más empezar fever las mujeres suspiran, los hombres envidian. Elvis sonríe y empieza a poner morritos.....Never know how much I love you, never know how much I care, when you put your arms around me, I get a fever that's so hard to bear.....e instantes después movimientos de cadera y piernas. Las mujeres gritan, los hombres admiran. Se seca las gotas de sudor que le caen por la cara con la esponja del micrófono y sigue sonriendo. Se sabe venerado, deseado, envidiado. Es el centro de atención y le gusta. Más gestos, más movimientos, más sensualidad, más gritos histéricos de ellas, más sonrisas celosas de ellos.
Puedo decir, sin equivocarme ni un ápice, que desde ese instante en mi adolescencia quise ser como él. Deseaba, algún lejano día, generar tanta admiración en las mujeres. Y para ello practicaba, en mi habitación, esos sugerentes movimientos de cadera mientras cantaba junto a él eso de .....Now you've listened to my story, here's the point that I have made, cats were born to give chicks fever, be it Fahrenheit o centigrade.....
Unos poquitos años más tarde volví a escuchar una nueva versión de fever. Esta vez era Madonna quien se movía al ritmo de la fantástica letra. Si hace unos días hablé de unos ojos que me llamaron increíblemente la atención, creo que éstos desbancan a todos los que alguna vez supusieron algo para mi. Durante muchos años pensé que Verónica Ciccone, Madonna, era la mujer más sexy del planeta y que esos ojos suyos eran los más bonitos que jamás hubiera visto persona alguna. 
La versión que hizo ella no era ni tan buena ni espectacular como la de Elvis pero era Madonna, daba igual el resto. Una mujer sexy, una canción sexy. La calidad no importaba, los sentimientos que despertaba si. 
¿Cómo empezó la historia de fever? La verdad es que no tenía ni idea de quien era la persona que popularizó esta canción, así que he buscado por la red y me he topado con la respuesta. Peggy Lee, una cantante y actriz americana de los 40 y 50, fue número uno en las listas con esta poderosa canción. Su interpretación no iguala a la de Elvis, ni mucho menos, pero sigue siendo igual de sensual. Peggy no se insinúa de manera provocativa, ni tan siquiera se mueve del sitio, al menos en el par de vídeos que he podido observar, el único gesto que hace es chasquear unos dedos al ritmo de la música pero su tono de voz te hace desear. 
Ayer fue cuando comencé a gestar esta entrada, queriendo hablar de una canción, una sensación, un sueño. Pero cuando me lo planteé en el coche al ir hacia el trabajo pensé que el tema no daría siquiera para un par de líneas. Fue ayer cuando vi una nueva versión de fever, y mi sueño despertó de su inconsciente letargo. Silvia Superstar, la cantante de Killer Barbies, se movía de manera increíblemente sexy mientras decía eso de....You give me fever....Un delirio para los sentidos. 
Y es aquí donde quiero llegar. No hay nada más dulce, sugerente, sensual, evocador, pasional que alguien cantando esta canción. Y claro, se acerca el día de los enamorados y un capricho se apodera de mi mente y cuerpo. Que una mujer, algún día, me diga que le hago sentir tanto y la enciendo de tal manera, que arde de un deseo y una pasión irrefrenables. 
Sueño con una mujer bailando para mi, sintiendo cada palabra, viviendo cada gesto. Si, es algo carnal, erótico, lujurioso quizá. Una deliciosa chica mirándome mientras se contonea, diciendo que cada vez que la abrazo, la fiebre se apodera de su alma. Susurrando que su temperatura sube al escuchar su nombre de mis labios. Aspiro, en algún momento de mi vida, a tener a una bonita chica cantando fever frente a mi. What a lovely way to burn, what a lovely way to burn, what a lovely way to burn. Desde luego, una manera increíblemente deliciosa de arder. Ya sea en el infierno o en la cama. 
Cierro los ojos, sueño. Una gatita, melosa y tierna, juguetona. Moviendo sus brazos, su cadera. Mirándome. Acercándose a mi, lentamente, mientras los acordes suenan. Sentado en una silla la observo, la deseo. Siguiendo el ritmo, ella me roza la mejilla con su suave dedo y me dice....me sube la fiebre cuando me besas, siento la fiebre cada vez que me abrazas. Fiebre por la mañana y durante toda la noche. 
Esta canción es un buen regalo para San Valentín para aquellos que, como yo, creen que el mejor presente viene del alma. Y sin duda fever sale de muy dentro. Donde residen todos esos impulsos como la pasión, la lujuria, el erotismo, la sensualidad....
El corazon late, se acelera poco a poco, la sangre fluye hasta llegar a cada recoveco del cuerpo, la piel se eriza. Excitación, nervios, deseo, entusiasmo. Silencio, por favor, esta a punto de sonar fever. 


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