La vida no se mide en minutos se mide en momentos.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Mensaje en una botella

Adoraba Nueva York, la idolatraba de un modo desproporcionado. La sentimentalizaba desmesuradamente. Sin importar la época del año, aquella seguía siendo una ciudad en blanco y negro que latía a los acordes de las melodias de George Gershwin. Sentia demasiado romanticamente Manhattan....
Con estas palabras comienza Woody Allen su pelicula "Manhattan", una visión tremendamente idealizada de su ciudad.
Y estas frases las tenia en mi cabeza la primera vez que paseé por sus avenidas infinitas llenas de edificios mastodónticos, gigantes de piedra que se unen con el cielo.
Creo que es la mejor ciudad del mundo.
Hay muchas razones para afirmarlo con tanta rotundidad. Pero las palabras no harian justicia a todo lo que ofrece a los sentidos.
Sin embargo describiré tres instantes.
La última noche que pasé respirando su aire viciado por mil olores. Sentado en Times Square observaba el bullicio de un viernes por la noche. Me sentía en el ombligo del mundo, mirando hacia todos lados. Los neones de los restaurantes, los carteles de los espectaculos de Broadway, los taxis amarillos que a esas horas llenaban el asfalto, los miles de flashes de los turistas echando fotos a cualquier ricón de la plaza, gente saliendo de las tiendas con varias bolsas, consumismo, comida, bebida, movimiento....vida. Miré hacia arriba y pensé, amo este lugar.
Me voy ahora a Central Park. Es domingo y la primera vez que ando entre sus árboles, mi primer paseo por sus senderos. Tras unas horas deambulando por el inmenso parque encuentro un lugar especial. Un grupo de unas 20 personas rodean un mosaico en el suelo. En él puedo leer la palabra "Imagine" adornada por una decena de ramos de flores. Y esas personas empiezan a cantar melodías de John Lennon. Estoy en Strawberry Fields, un pequeño rincón del parque, a unos metros del edificio Dakota, donde residía, donde murió. En ese lugar le asesinó Mark David Chapman. Y escuchando como la gente al unísono cantaba "imagine" mientras una chica colocaba otro ramo más alrededor de los que ya estaban miré al horizonte, observando la silueta del maravilloso edificio Dakota, y me dije amo a esta ciudad.
Estoy en un ferry, mirando como las olas generadas por la proa del barco se alejan poco a poco. Huele a mar, huele a libertad. No se de un sitio más bonito para admirar el mar que la proa de un buque que a plena potencia surca el inmenso océano. Observo las gaviotas que revolotean alrededor, oigo el pitido de otro buque que se cruza con nosotros y nos saluda. Ensimismado miro a lo lejos, y allí está. La estatua de la libertad, magnifica dama que lleva dando la bienvenida a los que llegan a esa parte del mundo unos 200 años. Una sensación de estar ante algo extraordinario llena mi corazón. Se encoge y late con más fuerza. Al acercarse el ferry cada vez más me doy cuenta del inmenso tamaño que tiene la estatua y mis ojos delatan la impresión que me produce. Y al desembarcar y estar ante los pies del símbolo por antonomasia de la libertad pienso, amo esta ciudad.
Y que mejor lugar para dejar mi botella que el lugar donde la gente ha soñado, desde hace tanto tiempo, con un futuro mejor.
Asi que aquí, en las gélidas aguas del Atlántico, lanzaré mi botella. Un recipiente que contiene un mensaje de amor. Una carta llena de mis lágrimas, derramadas al escribirla.
Hola mi niña.
Aún no se quien eres y ya te echo en falta. Echo de menos tus abrazos cuando estoy triste, tus miradas de complicidad al reirnos, tu suave mano cuando paseamos. Extraño tu sonrisa cuando digo alguna tonteria, tus besos al despertar, tu forma de tocarte el pelo cuando te miro y te pones nerviosa.
Tengo ganas de acariciar tu brazo mientras esperamos en la parada del autobus, de cogerte entre mis brazos y decirte al oido que eres maravillosa. Lloro por las noches al desear que me digas te amo, al apretar la almohada dormido pensando que eres tu y estrujarla contra mi pecho y despertar y ver que no estas.
¡Aún no te he visto y ya te amo tanto!
¡Aún no te he acariciado y te añoro tanto!
La vida sin ti no tiene ningún sentido, los dias pasan y las horas se hacen interminables. Millones de segundos perdidos sin besarte. Millones de razones por las que escribirte y lanzar esta carta al infinito océano.
Las mareas y corrientes te la haran llegar y estes donde estes te suplico que me busques porque no aguanto más sin poder decirte, mirandote a los ojos, que eres el amor de mi vida y que mi corazón te pertenece.
Aún no te conozco pero lo se, estamos hechos el uno para el otro.
Hasta pronto mi niña. Te necesito. Te amo. Eternamente.

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