La vida no se mide en minutos se mide en momentos.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

martes, 5 de febrero de 2013

Ex ungue leonis (De las garras del león)

Siempre, o la mayoría de las veces, nos quedamos con la apreciación superficial de las cosas. Y suele suceder que caemos en pensamientos incorrectos. Una teoría es válida hasta que encontramos un suceso en el que nuestra teoría falla. No siempre las cosas son lo que parecen.
¿Qué trayectoria es la más rápida para conectar dos puntos que están a distinta altura y no en la misma vertical? Si hiciéramos esta pregunta en la calle me jugaría la mano derecha a que el 100% de la gente diría que una línea recta inclinada que uniera ambos puntos. Lo cual es lo más intuitivo, sin embargo no es así. La trayectoria más rápida la demostró Newton hace ya un tiempo en una especie de juego matemático que tuvieron en la Royal Society de Londres. Yo conozco esta historia por Johann Bernoulli que fue el impulsor del acertijo. Para resumir, en unas pocas horas Newton demostró que la curva llamada braquistócrona es la que utilizaría un móvil hipotético para llegar antes de un punto a otro. Para no aburrir demasiado sólo diré que esta curva es una cicloide invertida y que se forma cogiendo un punto fijo de una circunferencia y haciendo mover ésta por una superficie recta sin deslizar. La curva descrita por ese punto es la cicloide. Como veréis las cosas no siempre son lo que parecen.
Hace poco leí en un artículo de un periódico que en un lugar habían llovido ranas. Es curioso pero ha habido varios de estos sucesos en la historia. Ya en la Biblia, en una de las plagas que cayeron sobre Egipto, se documentó este increíble hecho. Su explicación normalmente se achacaba a que fuera un castigo o una bendición divinas, dependía del punto de vista del que narraba la historia. Teorías actuales desechan cualquier tipo de intervención celestial y presumiblemente estas lluvias de animales son causadas por la succión de tornados en lagos y charcas de toda esa fauna que luego sueltan unos cuantos kilómetros más allá. Las cosas no son lo que parecen.
Hace unos días me encontraba en el metro y por el vagón avanzaba un hombre con muletas. Iba repitiendo una serie de frases mecánicamente y diría yo que con una desgana terrible. Algunos pasajeros del vagón le daban unas monedas, otros desviaban la mirada cuando pasaba a su lado. Vi al hombre acercarse, su cara hacia presagiar un fatal desenlace no pasando mucho tiempo y la pierna la ponía de tal forma que era imposible que una persona normal hiciera eso sin romperse todos los ligamentos de la rodilla. Al pasar por mi lado le miré a los ojos, y me habló, entendí algo de que tenía 4 hijos y que no le daban trabajo por su enfermedad. Le hice un gesto negativo con la cabeza y siguió  con su periplo por el vagón. A las dos paradas se subieron dos agentes de seguridad del metro. Era mi parada y yo me bajé y vi al hombre de las muletas bajarse también. Me disponía a subir por las escaleras mecánicas cuando alguien pasó corriendo por mi lado. Si, el hombre moribundo corría, escaleras arriba, con las muletas en volandas. Las cosas no siempre son lo que parecen.
Unos meses atrás me encontraba haciendo la compra en el Carrefour. Siempre había comprado el pack de 24 latas de cocacola, cuyo cartel promocional estaba, con letras bien grandes, en la repisa y rezaba "pack ahorro de 24 latas 13,80€". Por casualidad detuve mi mirada en un cartel mucho más pequeño un poco más a la derecha. "Pack de 12 latas 6,70€". Las cosas no siempre son lo que parecen.
El otro día leí esta historia. Un médico holandés llamado Hermann Boerhaave legó, al morir en 1738, un libro sellado titulado "los secretos más exclusivos y más profundos del arte médico". El libro fue subastado, aún sellado, por 20000 dólares en oro. Cuando el nuevo propietario rompió el sello y abrió sus páginas se encontró con un libro totalmente en blanco salvo en su primera página. En esta se podía leer una nota manuscrita por el autor que decía "conserve la cabeza fresca, los pies calientes y hará empobrecer al mejor médico del mundo". Las cosas no suelen ser lo que parecen.
En junio del 66 hubo una masacre en un bar de Nueva Jersey. Tres personas aparecen muertas. Un testigo dice haber visto a un par de personas saliendo del bar. Una de ellas es, presuntamente, Rubin Carter más conocido como huracán Carter, boxeador de los pesos medios de raza negra. Es condenado a tres cadenas perpetuas en un juicio totalmente irregular. Rubin logra hacerse oír y Bob Dylan le dedica una maravillosa canción. La opinión pública hace fuerza y logra un nuevo juicio del que es juzgado inocente. Las cosas no son lo que parecen, sobretodo sí eres negro en la década de los 60 en Estados Unidos.
Esta mañana, después de ducharme, me he quedado mirando mi reflejo en el espejo unos segundos. He visto a un chico con buen aspecto, con cara de seguridad en sí mismo, algo vanidoso, con gesto complacido por lo que ve. Sin duda hoy, las cosas no son lo que parecen.

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